sábado, 1 de agosto de 2009

SALUD SEXUAL VISTO POR LA UNESCO

Según la UNESCO, los jóvenes reciben una educación sexual inadecuada en muchas partes del mundo, lo que les hace más vulnerables al VIH, las infecciones de transmisión sexual (ITS), los embarazos no deseados, la explotación y los abusos sexuales. Para abordar este problema, ha encargado la elaboración de unas Directrices internacionales sobre educación sexual, en colaboración con el UNFPA y otros organismos.

Según el Informe sobre la epidemia mundial de sida de 2008 de ONUSIDA, solo el 40% de los jóvenes de entre 15 y 24 años tiene conocimientos adecuados sobre cómo se transmite el VIH, aunque este rango de edad representa el 45% de las nuevas infecciones. Para complicar la situación, los adultos, incluidos padres y profesores, les impiden frecuentemente dialogar abiertamente sobre temas sexuales, lo que hace que se acerquen a la vida adulta enfrentándose a mensajes conflictivos y confusos sobre la sexualidad y el género.

La elaboración de las directrices internacionales ha sido dirigida por un investigador y un médico, quienes han recibido aportaciones importantes de organismos internacionales, ministerios de educación y organizaciones de la sociedad civil. Ofrecen un “acercamiento contrastado a una educación efectiva sobre la sexualidad, las relaciones, el VIH y las ITS” para niños y jóvenes.

Según estas directrices, una educación sexual adecuada es una parte esencial de la prevención del VIH, y es asimismo vital para conseguir los objetivos de acceso universal a la prevención, el tratamiento, la atención y el apoyo. Los programas diseñados e implantados debidamente pueden ayudar a reducir el riesgo de que los jóvenes se infecten por el VIH o por otras ITS, los embarazos no deseados y las relaciones sexuales abusivas o coactivas.

El principal objetivo de la educación sexual es ayudar a que los jóvenes de las escuelas primaria y secundaria adquieran conocimientos, habilidades y valores que les permitan tomar decisiones sobre sus vidas sexuales. Es un componente esencial para que aprendan a protegerse frente al VIH, una de las nueve áreas prioritarias que ONUSIDA ha identificado en Acción conjunta para conseguir resultados: Marco de resultados de ONUSIDA, 2009-2011.

Las directrices recomiendan que la educación sea “apropiada para cada edad, pertinente culturalmente y científicamente precisa”, así como que se ofrezca en un entorno donde los jóvenes se sientan libres de explorar sus actitudes y prácticas.

Las directrices internas están dirigidas principalmente a los responsables de tomar decisiones en los sectores de educación y salud, especialmente a los ministros de educación y salud y a los profesionales de la educación, como los que desarrollan los planes de estudio, los que ponen en marcha los programas y los profesores. Las directrices incluyen:

1. • un resumen del “conjunto mínimo básico” de temas y objetivos de aprendizaje de un programa de educación sexual integral para edades comprendidas entre los 5 y los 18+ años;
2. • un análisis actualizado de los datos sobre las intervenciones de cambios de comportamiento dirigidas a los jóvenes;
3. • asesoramiento técnico sobre las características de los programas efectivos y los pasos que hay que dar para ponerlos en práctica;
4. una bibliografía de recursos útiles para los responsables de formular políticas, los médicos y los ejecutores, recomendada por expertos internacionales.

Los objetivos de aprendizaje se agrupan en seis conceptos clave:

1. relaciones;
2. valores, actitudes y habilidades;
3. cultura, sociedad y legislación;
4. desarrollo humano;
5. comportamiento sexual; y
6. salud sexual y reproductiva.

Estos conceptos se articulan en torno a cuatro grupos de edad: de 5 a 8 años (Nivel 1), de 9 a 12 años (Nivel 2), de 12 a 15 años (Nivel 3), de 15 a 18+ años (Nivel 4), con un solapamiento deliberado entre los niveles 3 y 4 que pretende adaptarse al rango de edad más amplio dentro de los alumnos que pueden asistir a la misma clase. Asimismo, se ofrece un conjunto de referencias para hacer un seguimiento del contenido y evaluar los progresos. Las orientaciones se pueden adaptar en función del país y el contexto.

Estas directrices internacionales, que se completarán y pondrán en práctica antes de que termine 2009, son un paso para fomentar un liderazgo político y técnico entre las autoridades de la educación y la salud, con el fin de garantizar que los niños y los jóvenes puedan acceder a la información y conocimientos que necesitan en su vida personal, social y sexual.



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